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Seglares Claretianos: AGENTES DE PAZ

Comunicación con motivo de la Fiesta de Santa María Madre de Dios, la Jornada Mundial por la Paz y cercanos al 160º aniversario del atentado al Padre Claret en Holguín.

1 de Enero de 2016.

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En el marco del comienzo del año nuevo 2016 (donde viviremos especialmente desde el don de la Misericordia) y las efemérides que celebramos el 1 de Enero reseñadas en la cabecera de esta carta pero, más aún, en el clima belicista que vivimos a nivel mundial desde hace años [no son pocas las ocasiones en las que el Papa Francisco alude a este momento de la historia como una “III Guerra Mundial”], agravado más aún tras los atentados terroristas de París en Noviembre pasado, nos ha parecido oportuno trasladaros estas sencillas reflexiones de cara a que a todos nos puedan ayudar en nuestro discernimiento personal y comunitario para situarnos carismáticamente ante el fenómeno de la guerra.

Tratamos, por tanto, no de aportar ideas sobre el antivalor que supone la guerra y el carácter pacífico y pacifista que ha de tener el cristiano, que damos por supuesto, sino de refrescar ideas enraizadas en nuestra tradición claretiana, de modo particular en la vivencia del Padre Claret (del que, precisamente, recordaremos el día 1 de Febrero que fue víctima en 1856 de un grave atentando contra su vida en Holguín, Cuba) y en nuestra profundización de la herencia claretiana recibida y plasmada en nuestro Ideario.

Desde aquí, unos sencillos apuntes para vuestra consideración:

1No podemos olvidar que nuestro fundador, Claret, vivió gran parte de su existencia en medio de una época marcada por guerras (la de la independencia y la guerra civil entre carlistas e isabelinos, o las tensiones en torno a los estados vaticanos, por ejemplo). De hecho él muere en el DESTIERRO fruto de una de esas guerras internas. Además, fue víctima de un atentado contra su vida -como ya hemos recordado- mientras ejercía su labor pastoral como Obispo en Cuba. Por lo tanto, Claret desarrolla su proyecto misionero desde el conocimiento de lo que suponen los estragos de la guerra y la violencia para la población en general y para la iglesia en particular. Puede ser que Claret no tuviese una postura explícita contra la guerra en sí misma, pero el hecho de fundar institutos y organizaciones de evangelizadores -de clérigos, religiosos y seglares- a buen seguro llevaría implícito el deseo de formar personas "de paz", en consonancia con la imagen de Jesús -manso y pacífico- que Claret tenía. También recordamos cómo la historia de la Familia Claretiana está llena de testimonios de mártires víctimas de la guerra y de su no implicación en procesos revolucionarios.

2Así mismo nuestro Ideario nos recuerda que tratamos de hacer nuestra la misión de Jesús en el mundo. Esa misión pasa necesariamente por convertirnos en AGENTES DE PAZ, ya que la violencia, la guerra entre hermanos, al fin y al cabo no hace sino impedir el Reinado de Dios, la construcción de la fraternidad universal que el Evangelio predica. Además nuestra misión no es sólo ser "espectadores pasivos", pues "no salimos del mundo, ni nos olvidamos de él, sino que oramos nuestra misma situación en el mundo y nuestro esfuerzo por animar y ordenar las cosas según el plan de Dios" (Ideario 39). Quizá pueda ser, esta afirmación, una de las lineas-fuerza de todo nuestro posicionamiento ante decisiones militares o la defensa de la violencia como solución a los conflictos: reflexionar, opinar, actuar... tratando siempre y en todo de ayudar a que las cosas estén "ordenadas según el plan de Dios" y, en dicho plan, nos cuesta encontrar la guerra como uno de sus elementos.

3Como seglares claretianos compartimos la preferencia de Dios por los humildes y pobres (Ideario 32) por lo que, en nuestras iniciativas personales y comunitarias contra la guerra y sus consecuencias tendríamos que fijarnos de modo particular en las víctimas más inocentes, frágiles y vulnerables. Así, frente a las opiniones a veces extendidas sobre la necesidad de la guerra para atajar los problemas con los fundamentalismos islámicos u otros desafíos internacionales o intranacionales, los seglares claretianos tendríamos que centrar nuestros esfuerzos en recordar el sufrimiento infligido por cualquier guerra a la población inocente, a los más indefensos, a mujeres, niños, ancianos, etc. Y ello debiera ser un acicate para promover soluciones pacíficas y dialogadas a cualquier conflicto.

4Se nos pide como seglares claretianos estar siempre "atentos y disponibles para lo que se revele más urgente y necesario en nuestro servicio a la causa del Reino de Dios" (ideario 27). Por eso tenemos que hacer una llamada a nuestras conciencias para estar por encima de soluciones nacidas sólo del deseo de venganza, la ira o el dolor que puede convertir en irracionales las actuaciones de la humanidad -además, como bien sabemos, de justificar intervenciones que no sirven sino a otros intereses estratégicos económicos y de poder-. A veces los impactos y las circunstancias dramáticas que se producen (como los atentados) pueden oscurecer la visión de qué es lo "urgente y necesario" y convertirlo en salidas irreflexivas, cortoplacistas e impulsivas. Lo urgente no significa necesariamente "lo más rápido" sino aquello que es más prioritario a la hora de enfrentar de verdad, con hondura, una situación-problema-conflicto. En este caso lo más urgente no puede usar las armas, sino intervenir para evitarla (a través del diálogo, la educación que evita futuras tragedias, la unidad internacional, el fortalecimiento de las herramientas democráticas de países como Siria o Irak, etc).


5Por último, no podemos olvidar la dimensión mariana de nuestra vocación y misión (Ideario 35). Y desde ahí, nos es fácil pensar que, como madre... a buen seguro que María desaprobaría cualquier acción violenta, entre ellas la guerra, como solución a los conflictos que se generan entre hermanos, entre sus hijos, sea cual sea el motivo, las dimensiones o las características. El corazón siempre es capaz de apostar por la paz, la búsqueda inteligente de soluciones cordiales, pacíficas, constructivas.

En conclusión, y como hemos querido titular nuestra pequeña reflexión compartida, creemos que allí donde un/a Seglar Claretiano/a viva, intervenga, tenga capacidad de crear estados de opinión o influya en la toma de postura por parte de administraciones, instituciones, medios de comunicación, etc, tiene que haber un/a AGENTE DE PAZ que, respondiendo al anuncio de los ángeles a los pastores que recordamos estos días de Navidad, difunda y practica el mensaje de Paz que Jesús, Hijo de Dios, ha traído consigo:

De pronto, en torno al ángel, apareció una legión del ejército celestial, que alababa a Dios diciendo: «Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad». Y sucedió que, cuando los ángeles se marcharon al cielo, los pastores se decían unos a otros: «Vayamos, pues, a Belén, y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos ha comunicado» Fueron corriendo y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño. (Lc 2, 13-17)

 

Os deseamos a todos un feliz y próspero 2016. Que sea un año evangelizador y misionero y, entre otras cosas, lo vivamos como AGENTES DE PAZ que, a buen seguro, será una magnífica manera de celebrar el Año de la Misericordia proclamado por el Papa Francisco.

Padre Claret

Padre Claret

Corazón de María

Corazón de María

Familia Claretiana

Familia Claretiana