“Vayan por todo el mundo proclamando la Buena Noticia a toda la humanidad.” (Mc 16, 15). Este mandato misionero de Jesús, no es solo una cita bíblica; es una experiencia viva que se encarna cada año en la Pascua Misionera, una misión que lleva a seglares claretianos y laicos a las periferias de nuestro país, especialmente a la provincia del Darién, Panamá, para acompañar el Triduo Pascual. Diecisiete misioneros dijeron Sí al llamado de la Pascua Misionera este 2026, y los Seglares Claretianos del Corazón de Maria dicen presente por quinto ano consecutivo para ser instrumento y acompañamiento para ofrecer una experiencia de Triduo Pascual en las comunidades de Santa Fe y Agua Fría.
Seglares en salida: la misión que transforma vida.
Nos comparte Itsury Gonzalez, sc: “…Resuena en mí y en la vocación Seglar Claretiana por la que opte como estilo de vida. Es por ello que una de las oportunidades que se me presenta cada año es salir al encuentro con otros en la Semana Mayor. A través de la Pascua Misionera, como le llamamos los seglares en Panamá a la misión de Semana Santa, es en la que me doy para servir a otros y llevar la alegría de la Buena Nueva a comunidades en las periferias, en esta ocasión en la Provincia de Darién. Desde organizar la misión con otros seglares, Misioneros Claretianos y laicos cercanos a la Familia Claretiana hasta acompañar y escuchar a las personas de cada comunidad a la que soy enviada es una experiencia única en cada oportunidad. El compartir con hermanos de diferentes realidades es siempre de aprendizaje. Estar dispuesta a conocer sobre sus realidades materiales, estructurales, sociales y en la confianza, también de sus necesidades espirituales y personales, me hace no solo ser más empática, sino en creer firmemente en la misión evangelizadora de Jesús y me reafirma que esta es cada vez más necesaria. Pero hay una realidad, cada vez son menos las vocaciones misioneras religiosas y esto hace más inminente la participación de nosotros los seglares para apoyar en esta labor misionera!”
Resuena el llamado a ser una iglesia en salida, una iglesia en acción.
Como seglar claretiana Itsury nos comenta, “estoy llamada a ser iglesia en salida y caminar junto a otros, como nos decía el Papa Francisco, en cada lugar donde la caridad de Cristo apremia, como nos enseñó el Padre Claret, con esa frase con la cual escribe su lema apostólico basada en el apóstol Pablo. Por ello la Pascua Misionera es una de las misiones de evangelización en mi comunidad de seglares Corazón de María.”
Comunidades que acogen y evangelizan con su testimonio.
“Desde Santa Fe hasta La Lomita, Altos del Cristo, Relojera y pasando por Pueblo Nuevo, cada comunidad de Darién ofreció una experiencia distinta, pero con un elemento común: la apertura y alegría con la que recibieron el Evangelio. La Pascua Misionera es la memoria del camino de flagelación, muerte y resurrección de Jesucristo, durante el Triduo Pascual”, así nos comparte Yeira Jiménez Romero, sc.
“La misión no solo consiste en llevar un mensaje, sino en construir puentes” así lo describe: “Experiencia que siento dimensiona nuestra misión Seglar, comprometidos con cada comunidad para seguir de cerca, siendo puente, trabajar en comunión para impulsar la conversión pastoral y, en lo personal, dar testimonio.”
Caminar la fe: distancias que hablan de amor a Dios.
En la comunidad de Río Sabana, otra misionera Beatriz Jaramillo sc, vivió una experiencia profundamente marcada por la sencillez y el sacrificio de la gente. “Esta experiencia ha sido un regalo de Dios. Me sentí muy acogida por la comunidad, como también por mi hermana Mabel, hermana de misión. Caminé y visité las casas, y me impactó mucho el tema de las distancias.” Pero más allá del esfuerzo físico, lo que queda es el testimonio espiritual: “Para mí ver que más allá de las distancias que ellos recorren para llegar a la capilla, quieren vivir y tener esa cercanía con todo lo divino que viene de Dios me da mucha alegría.”
Fe viva en comunidad.
En Guayabillo, la misión se vivió desde el corazón de la comunidad. La llegada en pleno Viernes Santo marcó el inicio de una experiencia llena de rostros concretos y testimonios de vida. Iliana Gonzalez sc, nos comparte: “Me recibe el Sr. Sixto, un hombre de campo muy hospitalario – delegado de la palabra – ministro de la comunión junto a su esposa Celina, catequista, un matrimonio de casi 50 años de unión en Cristo digno de respeto y ejemplo.”
Para esta Pascua Misionera los Misioneros Claretianos extienden la invitación a la pastoral de jóvenes de las zonas misioneras claretianas por lo que la invitación a trabajar en misión compartida con las juventudes dio mucho dinamismo y armonía a la misión. “Un cambio muy sorpresivo fue misionar con una laica misionera de la pastoral de jóvenes de Santa Fe Darién, Ana inyectó a la Pascua un toque de cariño, creatividad y voz melodiosa. Junto a ella tuvimos la oportunidad de tener un compartir entre misioneros y niños con momentos de aprendizaje, creatividad y fraternidad en un ambiente sencillo pero acogedor, centrado en la capilla del Divino Niño se convirtió en el corazón del encuentro.”
Un Vía Crucis alrededor de la parroquia, meditando las estaciones con flores y acompañados por la comunidad y un bello momento de la Adoración de la Cruz, culminando con la comunión fueron momentos de una profunda reflexión. En las visitas a las casas conocimos a muchos miembros en las comunidad, cuyos testimonios nos marcan profundamente. La fe, aun en medio de limitaciones, refleja alegría y amor por la vida. Una experiencia que nos enseñó el valor de la sencillez sostenida en Dios.
Una Iglesia en salida que sigue latiendo.
Vivir el Triduo permitió ver realidades donde la fe necesita ser reavivada. Como misioneros, fuimos enviados a acompañar y a ayudar a abrir corazones. Allí se hizo presente el mensaje de un Jesús vivo que camina con su pueblo. Un Jesús que invita a abrazar la cruz con amor y esperanza. Y que nos impulsa a perseverar y fortalecer la vida en comunidad desde la fraternidad.
La Pascua Misionera 2026 deja claro que la misión es un estilo de vida. Es Iglesia que escucha, que camina, que se deja tocar por las realidades del pueblo. Como recordaba el Papa Francisco: “La Iglesia existe para la misión”. Hoy, esa misión se hace concreta en los caminos de Darién, en las casas visitadas, en las largas caminatas, en las celebraciones sencillas, pero llenas de sentido. Se hace vida en cada seglar claretiano y laico misionero que regresa transformado, convencido de que evangelizar también es dejarse evangelizar. Porque al final, la Pascua no solo se celebra, se vive, se comparte y se encarna en cada encuentro.
Iliana González,lc
Panama –Región Centroamérica
