Encuentros de Zona región Bética «Signos de Esperanza»

  Región Bética
Entre los meses de octubre 2025 y febrero 2026 se han desarrollado tres encuentros de espiritualidad en diferentes zonas de la región Bética. Al dividir los encuentros entre zonas se busca facilitar la asistencia y que sea un momento importante de encuentro y profundización.
En este año los encuentros han versado sobre la profundización de una de nuestras líneas de acción: como ser  «Signos de esperanza» ante los desafíos actuales que nos cuestionan en nuestro mundo y nuestra iglesia actual.
Con la ayuda de nuestro asesor regional Antonio Venceslá cmf hemos trabajado y compartido algunas pistas para reflexionar estas realidades desde nuestra identidad claretiana y desde el magisterio de la Iglesia.
Compartimos algunas conclusiones y reflexiones fruto de estos encuentros:
– ¿Cómo afrontar nuestra identidad claretiana de las realidades sociales? Como cristianos no podemos vivir como si no existiera esa realidad.
– Nuestra voz debería ser provocación y promesa. Nuestras comodidades no deben frenarnos.
– Dios nos llama en las condiciones ordinarias de la vida.
– Es responsabilidad de los laicos hacer una nueva evangelización.
– Evangelización en la vida pública, en el mundo de la política, de la realidad social, economía, cultura, ciencia, artes, vida internacional…
– Doblemente pobres son las mujeres que sufren, exclusión, maltrato y violencia. El mundo todavía está lejos de reflejar con claridad que las mujeres tienen exactamente la misma dignidad e idénticos derechos que los varones.
– Dios nos llama a la misericordia sin excusas.
– Cada ser humano es hijo de Dios. Nuestro deber es acogerlo, protegerlo, promover e integrar. Somos los primeros responsables en verlo. Debemos luchar por una sociedad más justa, una democracia más plena, un país más solidario, un mundo más fraterno y una comunidad cristiana más abierta. Donde el mundo ve una amenaza, debemos, como iglesia que somos, ver hijos. Dónde se levantan muros, nosotros debemos construir puentes.
– Dios nos da la tierra y cuanto contiene para uso de todos. Por tanto, los bienes creados deben llegar a todos. La misma propiedad privada tiene también por la misma naturaleza, una índole social, cuyo fundamento reside en el destino común de los bienes.
– La casa común es la madre tierra. El cambio climático es uno de los desafíos principales. El mundo canta un Amor infinito, ¿cómo no cuidarlo? Esfuérzate en contaminar menos, reducir desperdicios, consumir con prudencia.
– No puedo pretender una vida religiosa profunda si me exijo tiempos para rezar todo el día. La vida espiritual y la cotidiana se yuxtaponen. Ambas son necesarias. Ambas constituyen mi identidad cristiana y humana. Esto implica compromiso profesional trabajando desde la justicia, protegiendo al débil, humanizando las estructuras. Buscando un encuentro expreso con Dios en la oración y en el culto, pero también debo buscarle en la vida cotidiana. Es un camino de ida y vuelta.